Alma de bailarina #microrelato


Aquella mañana me despedí de María, mi pequeña y amada alma de bailarina.
Un beso eterno en sus labios jóvenes, voraces y vitales.
Me asomé al balcón para llevarme conmigo el último recuerdo de sus andares.
María no caminaba, volaba por las aceras,
su cabello suelto y castaño,
perfumaba las calles de flores,
su figura esbelta de ninfa,
delicia andante.
Mi musa, mi melodía, mi amor.

By Richard Calmes

Pisaba las baldosas como las teclas de un piano.
Un cuerpo de instrumento de cuerda, que había afinado hasta el acorde perfecto.
Mi dulce María que había bailado en mi cuerpo y en mi alma durante más de cincuenta años.
Su sonrisa era la más alegre armonía,
en sus manos guardaba las alas,
en sus delgadas piernas portaba la seducción en danza.
María te digo adiós, la vida me lleva, mi eterna alma de bailarina,
sigue bailando las calles que yo te estaré esperando.

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