Carta al cielo

Carta al cielo

Nos has dejado tu saludo de madrugada despertándonos a todos a la vez.

Muchos años ya sin ti,

sin esos ojillos marrones tan vivos,

sin tu limpia sonrisa,

sin las filas de niñas que me contaban lo enamoradas que estaban de ti,

 rompe corazones de sensible corazón roto,

mi gran amigo protector, cariñoso y guardián.

Ángel bello, demasiado joven para perder la esperanza

que te alejó de nosotros para siempre una oscura madrugada,

repleta de alcohol, drogas y el atronador sonido de una escopeta,

sumiéndonos a todos en un profundo silencio por mucho tiempo,

por mucho tiempo ángel bello.

Despierto en esta odisea en solitario contigo a mi lado,

con tu guiño en la madrugada,

con tu mano protectora en mi hombro cansado,

con tu aire soplándome en el rostro para no caer desvanecida,

en esta inmensa montaña de la vida.

Sé que ves mi sonrisa mientras pienso que nos han vuelto a fallar.

Sé que sonríes conmigo porque ya entiendes que,

en eso de vivir,

solo hace falta fuerza y coraje,

para enfrentarse a los dioses o a los demonios según los mires.

Curiosa memoria que no olvida los vasos de tu habitación cubiertos de polvo blanco,

y la realidad te dispara en los ojos…huellas, huellas, huellas.

carta

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