Diálogos sin cara

sin cara

Dejemos de dar rodeos y empecemos por aceptarlo, hace tiempo que salté y veo más de cerca el suelo, llevo en mi rostro la marca del asfalto.

¿Cómo estás?

–¿Esperas la cara A o la cara B?  La cara A te va a decir todo lo que quieras oír. Que despierto envuelta entre los restos de nuestras noches, con tu aroma aún en mi piel. Que mi sonrisa te acompaña desde que sales de casa y regresas otra vez.

  • Eres demasiado cínica.
  • Te confundes de palabra, te equivocas en tu juicio. No es cinismo, te protejo de lo que guardo en mi pecho. Ahuyento tu falta de esperanza, te doy mi poca luz para que no decaigas. Guardo mi infierno para que no te destruya.

  • ¿Por qué me mientes todos los días?

  • Para que mis tristes tropiezos no te arrastren. Para que no veas que estoy profundamente herida. Porque no soy el dolor que tengo, ni las sombras que arrastro. Porque forman parte de mi vida pero poco tienen que ver con quien soy.

– ¿Desde cuándo me engañas? 

  • Desde que sé que te defiendes de mi dolor. Desde que te conozco y traté de salvarte de tu mundo del que yo misma no consigo escapar. Desde que tengo que disculparme por sentir dolor, desde que no sonrío y es mejor dejarlo para otro día, otra vida u otro sueño que no será.

-¿Y tú, que estás ahí disfrazada de fragilidad, te atreves a decir que me quieres? Te escondes y me reprochas todas mis faltas. 

  • Jamás he mentido sobre mis sentimientos hacia ti. Te vi más allá de ti, te creí más de lo que tu mismo creías en ti, abandoné mis propias heridas con tal de curar las tuyas. Me dejé cada latido en que fueras feliz, más allá de mí, más allá de ti.

  • Entonces soy yo quien no te quiere. ¿Eso estás tratando de decirme con tanto rodeo? ¿Es eso lo que te está ahogando y apagando la existencia? ¿Es por eso que ya no me miras de frente y escapas hacia otro lado? 

  • No puedo contestarte a eso sin que te desanimes, sin que le des la vuelta a todo para no salir herido. No puedo pensar por ti, ni sentir por ti. Solo sé que no soy dos personas en una. Que no se quiere a una mitad y se encierra entre barrotes lo que tiene que sanar. Que tú vives de esconder y yo sobrevivo verbalizando y hace ya mucho que me estoy callando.

No hace falta que digas nada, ya he visualizado los pasos, el portazo y la huida. Me cansé de sentir que todo lo hago mal cuando no soy yo. Me cansé de sentir que no existen milagros para mí.

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