¿Dónde estás Mundo?

 mundo

Hay una niebla espesa que no me deja mirarte de frente,

 me paraliza congelando los latidos del pecho,

no quiero mirarte y sin embargo te veo, te escucho, te siento sin que imagines

¡cuánto me dueles Mundo!

Me hieres cada día sin piedad, indiscriminadamente,

con la impotencia de no poder hacer nada.

 Creyendo en el fondo de mis entrañas que sí puedo cambiarte, Mundo.

Cómo decirte, cómo expresar lo que siento por ti,

las maravillas que moran en ti,

que te quiero y que me parte el alma y la vida verte así,

despiadado, gritando, ensangrentando el blanco del amor y el azul de la vida.

¿Eres todo o eres parte?

Esta ilusa, rebelde que se debate por creerte una vez más,

que no somos todos y que queremos luchar, vivir y ser felices por y en ti.

¿Pero qué nos haces?

 Dividirnos, partirnos y dejar nuestras mandíbulas rígidas y tensas ante tanta impunidad.

 Que la vida no vale nada en aras de un mensaje erróneo universal,

 mirar hacia otro lado, mundo privilegiado anestesiado.

Llevo tantas vidas junto a ti, batallando y queriéndote a la vez,

 que me siento vieja, cansada y harta porque te resistes a cambiar,

 porque de justicia no entiendes,

que de maldad entiendes mucho más que un corazón que solo quiere

quererte, abrazarte y sanarte de la ponzoña del odio de los siglos.

Te has perdido tantas veces que ya ni veo el suelo que piso,

si es sangre o inertes vidas apagadas.

Si nado sobre tus aguas teñidas de rojo

e imagino que las medusas son las almas airadas de los que buscaban dignidad.

Mi destino va unido al tuyo, te doy mi mano, te acompaño

 y seguiré luchando por el amor que te tengo

 aunque te estén destruyendo, seguiré creyendo.

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