Escapando del mundo Cap 2

Descendí las escalerillas del tren con mi maleta de fin de semana, mirando al suelo, mi corazón escapándose del pecho, y una ilusión sonrosada pintando mi rostro. Miré al frente y me dejé deslizar por la rampa deslizante hacia la salida y donde están los que esperan a los viajantes. Miré y no le vi, ni me detuve, seguí caminando tirando de mi maleta,- ya me vería él, pensé-. Subí y subí hasta la salida donde me detuve a encender un cigarrillo, mi cabeza iba a 3.000 por hora, -no, está…no ha llegado…atasco…espera…fuma.
Estaba fumando cuando se me acercó un hombre diciendo que si esperaba taxi, le dije que sí pero que me iba a terminar el cigarro, él contestó que no importaba que podía fumar en el taxi, me extrañó y le seguí. No podía pensar, tenía el taxi apartado de los otros, ay pero yo no veía ni pensaba en aquellos momentos. Le dí la dirección del hotel y acabé el cigarro, fue cuando me fijé en el taxista que me observaba por el retrovisor, mientras yo trataba de forzarme a pensar que no pasaba nada, que algún imprevisto habría surgido, o quizás que él estaría esperándome en el hotel en plan romántico. El taxista no dejaba de deslizar la palma de su mano derecha por el pantalón, -le suda la mano, pensé-. Me miró y empezó a hablar conmigo sobre el tráfico y demás mientras miraba por el retrovisor y seguía secándose la maldita mano. -Dios, este hombre está nervioso, muy nervioso. Debo estar en un taxi ilegal o algo así, pensé.- Miré la radio estaba desconectada, miré las pegatinas del taxi, la licencia, miré disimuladamente, ya que no dejaba de observarme. Me estaba asustando su manera de hablar, realmente, -si le parece vamos a coger un desvío porque hay atasco…- No me podía estar pasando eso no, ¿cómo he sido tan idiota de irme con cualquiera? ¿cuántas veces has viajado? Nunca me había ocurrido una cosa igual, noooo, me conocía Madrid como la palma de mi mano, había cursado la carrera allí, por favor…¿qué hago? Saqué el móvil y fingí estar hablando con mi madre, que tenía ganas de verla y cosas cariñosas. Dejó de mirarme y se centró en la carretera mientras me oía, su mano dejó de sudar, colgué. -Hace poco perdí a mi madre, dijo el taxista.- Y fue mi oportunidad de hablar, su voz y su actitud habían cambiado, ahora Lucía saca tu empatía y empecé a hablar con él, me contó los días de acompañamiento y como se le iba de la vida de su madre de las manos. Dejó la red secundaria camino de un polígono y se volvió a incorporar a la red principal, mientras yo alababa lo buen hijo que había sido acompañándola, dándole paz y demás. Llegamos al hotel, pufff, me abrió la puerta, pagué, sacó la maleta y me dijo -es usted una buena persona.- Casi rompo a llorar, pero me contuve, sólo quería escapar. -Gracias, le dije.
Miré hacia la calle por si estaba Pedro esperándome ahí, pero ni rastro. Volví a tirar de la maleta y me dirigí a la recepción del hotel a hacer el check-in la habitación habíamos quedado en reservarla a mi nombre, Lucía Romero Padilla (pardilla), lo siento no tenemos reservada ninguna habitación a ese nombre. Creo que fue en en ese momento cuando comencé a perder consciencia de la realidad, entre en modo bloqueo automático, me empezaron a zumbar los oídos y sentí que perdía enfoque visual. Me sujeté al mostrador mientras la muy eficiente recepcionista, al ver mi cara, comenzó a explicar que disponían de habitaciones suficientes para hacer la reserva, tomaron mis datos, mi carné de identidad y me dieron la tarjeta de la habitación, primera planta… Como una autómata, en blanco, caminaba por el pasillo de la primera planta buscando mi habitación 106, abrí la puerta, introduje la tarjeta y me derrumbé en el suelo apoyando mi espalda sobre la fría puerta y enterrando mi rostro entre las manos. -Dios, Dios, Dios, Dios….- No entendía nada, las lágrimas comenzaron a bañar mi cara, mientras intentaba pensar, sintiendo una punzada horrible en el corazón, sentía como una mano agarrándolo por dentro intentando partirlo. -Venga, Lucía, estás nerviosa, tranquilízate, demasiadas emociones, el lío del taxista, que Pedro llegue tarde…que Pedro haya tenido algún accidente, que Pedro haya reservado la habitación a su nombre.- Eso era, se me encendió la bombilla, qué tonta, ¿qué tonta?…me agarraba a un clavo ardiente. Llamé a recepción tirando de esperanza, por favor, creo que la habitación esta reservada a nombre de Pedro Cervera Galán ¿lo pueden comprobar? Unos segundos después, escuché la voz profesional de la recepcionista, -no, lo siento, no hay ninguna reserva a ese nombre.- Dí las gracias y colgué derrumbándome de espaldas sobre la cómoda cama del hotel. A partir de ahí perdí completamente la cabeza, comencé a mandar mensajes a Pedro dándome igual que lo pillara su mujer. Al principio creo que coherentes, conforme pasaban las horas y no había respuestas se volvieron en puro grito de desesperación, de tanto llorar me quedé dormida unas horas.
Me desperté y miré instintivamente al móvil por si tenía alguna llamada o mensaje, nada, cero, vacío, silencio… Era la hora de comer y no había desayunado, no tenía ningún apetito pero me estaba asfixiando en aquella habitación. Me lavé la cara y me retoqué el maquillaje, me miré al espejo para que me devolviera el reflejo de mi dolor pero irónicamente me devolvía una imagen bonita de mí. Me odié al ver qué guapa estaba y que idiota había sido al creer a Pedro.
Mientras salía del hotel aún pensé -y si viene y no estoy- seguí caminando hasta  que encontré un bar con terraza, hacía un día expléndido mis gafas de sol ocultaban perfectamente el lacrimal del ojo. Pedí un sandwich mixto y una coca-cola, con apenas un hilo de voz y me senté en la calle. Di un mordisco al sandwich y lo dejé, reviví con la coca-cola, el sol y un cigarrillo. Me fijé en la mesa contigua a la mía había tres chicos de unos treintaytantos al lado, uno no dejaba de mirarme mientras tomaba el café y los otros dos hablaban. Era bastante guapo, me giré un poco en la silla con las piernas cruzadas y me dediqué a devolverle la mirada mientras seguía fumando. Lo tenía tan fácil, tan sumamente fácil, sabía perfectamente que se lo estaba montando mentalmente conmigo, un buen café visual se estaba tomando. Pero yo tenía una habitación de hotel, al lado, de su lugar de trabajo, probablemente salían de alguna oficina por los trajes y la hora. Ya había hecho la locura de escapar de todo por Pedro porqué no llevarme a ese extraño al hotel y darle una alegría antes del tedioso trabajo y yo poder dejar de sentir cómo se me agrietaba cada vez más el corazón, y olvidarme de ese terrible dolor.
Pero no hice nada, terminé la coca y me fui al hotel, la cabeza me daba vueltas y ya en el hall…silencio y todo se oscureció.

5 comentarios sobre “Escapando del mundo Cap 2

  1. Son sniff el 2 y 3 xq Lucia sta en fase off .. Pero cuando se despierte d su aletargo mental .. Volverá a ser la Lucia rompedora q no se deja avasallar y si tiene q bailar como la del "vídeo" x la calle ..lo hace, Lucia dice: aki estoy yo bailando a la vida y me comes lo q yo te diga !!! Xdxdxd saludets y b7ss 😉

  2. No te preocupes, tengo puesto moderacion de los comentarios. A veces pasa con algunos.
    Lucía baila como loca en los bailes, espera a que se espabile. Besos
    Voy a arreglar lo que pasa con el blog. Besos y gracias por leer y comentar.

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