Escapando del mundo cap 3

Abrí los ojos de golpe, ¡dónde estaba!, me asusté, lo primero que vi fue el rostro de una mujer de unos 50 años, con una sonrisa amable me decía que me tranquilizase, mientras asía mi mano derecha. Me encontraba tumbada en unos de los sofás del hall del hotel, ya sabía dónde estaba, más apartado vi el mostrador de recepción y cómo miraban hacia donde me encontraba. Estaba a punto de romperme en llanto, me sentía tan frágil.

-Tranquila, has sufrido un desvanecimiento,- Los ojos azules cielo me hablaban con dulzura.

-No te incorpores aún, bonita. Me llamo Charo, has tenido suerte, conforme entrabas te has derrumbado en mis brazos. Te he salvado de estrellarte contra el suelo.- dijo sonriendo. Yo esbocé una medio sonrisa y respiré más tranquila.

-Soy enfermera, ¿cómo te llamas?

-Lucía…- mi voz sonaba lejana.

-¿Estás embarazada?.-negué con la cabeza.

-¿Te puedes sentar?.- me senté y ella se sentó junto a mi, mientras el ritmo del hotel volvía a su normalidad. Y ya no me sentía un foco de atención. Bebí un sorbo de cocacola, mientras Charo me iba contando que estaba de vacaciones y que se iba a conocer la República Checa, lo ilusionada que estaba, que viajaba con una amiga… Yo apenas la escuchaba, solo oía mis propios pensamientos autodestructivos.

-Lucía, ¿estás acompañada? ¿avisamos a alguien en el hotel?

No llegué a pronunciar un “no, estoy sola” , “estoy en una soledad infinita que devora mi corazón”, “me han engañado, decepcionado, humillado y destrozado”. Sólo rompí a llorar, desde lo más profundo de los pedazos que volaban del corazón.

Charo me refugió entre sus cálidos brazos y me condujo hasta su habitación. Sosteniéndome mientras me rompía.

-Llora “mi niña”, llora- Musitaba mientras me protegía en sus brazos como una madre.

-Duele, duele mucho.- sollozaba yo.

-Niña, qué te duele tanto.

-Me duele el corazón a rabiar, me lo están arrancando…

Charo me abrazó con más fuerza entre sus brazos y esta vez me acunó como a una niña pequeña, hasta que me quedé dormida y exhausta por agotamiento emocional.

Me desperté y miré hacia la ventana, ya era de noche, en la habitación estaban Charo y otra mujer de su misma edad. Pensé que sería su compañera de viaje.

-Hola, ya se ha despertado la enfermita.- Dijo mostrando una sonrisa. Mientras continuó hablando sin cesar.

-Ayyy, cariñet, el mundo esta lleno de hombres malditos. No se te ocurra llorar por un hombre. Mira Charo y yo lo bien que estamos sin ellos, me quedé viuda hace cinco años y desde entonces no he parado de viajar, cada año un viaje a cualquier parte del mundo, y a todo lujo, me pasé media vida con unas ojeras que me llegaban hasta los pies. ¿Ves mi cara ahora? Mira mis ojos hacen chispas porque mañana nos vamos a Praga, uyyyy y con nuestro guía favorito, guapo y encantador, nos cuida como un hijo.

-Ssshhh, calla un poco Carmen la estás mareando.- Dijo, por fin, Charo.

-Vamos a cenar, que Lucía tiene el aspecto de no haber comido en meses.

Bajamos al restaurante del hotel y me puse poca cosa del bufé y nos sentamos las tres a charlar un rato. Conté por encima lo que me había ocurrido con Pedro, saltándome nuestros escarceos vía web. La amistad que nos unía, que estaba casado, que íbamos a intentar una vida juntos…pero me quebraba al llegar al final.

Se fueron a por el postre y yo me puse a mirar los trenes para volver a casa al día siguiente. Cuando llegaron con dos trozos de tarta cada una, que me parecían montañas imposibles de ingerir, ambas me miraron y Carmen le dió un codazo a Charo para que hablara.

– Lucía, niña.- Pensé que Charo debía de ser andaluza pues siempre me llamaba niña, y Carmen de Valencia o Alicante, tal vez, por lo de cariñet. Tosió un poco y continuó.- Nos has contado tu historia y desde que has caído en mis brazos, al entrar en el hotel, he sentido el calor de mi hija. Vas a pensar que estoy loca, hace 10 años el cáncer se la llevó de mi vida, tendría tu edad ahora y tu aspecto…y tu olor. He sentido que el cielo me devolvía a mi hija al sostenerte.

-Aayyy Charo te estás poniendo muy trascendental y melodramática, al grano.-Cortó Carmen.- Hemos decidido adoptarte estas vacaciones, no aceptamos un no, estás en deuda con Charo y ella necesita una hija unos días, quería llevársela a ver el mundo antes de que muriera, pero el cáncer avanzó a la velocidad de la luz, y no pudo.

-¿Cumplimos su deseo Lucía?

-Yo, yo…-tartamudeé, estaba totalmente embotada.

-Venga, niña, apúntate, que la vida son dos días, y te vendrá genial cambiar de aires.- Suplicó Charo, con esos cálidos ojos azules.

-Bueno…-Dije en mi estado de total apatía, me estaban invitando a un viaje maravilloso y para mí era como si me estuvieran paseando por una de las salas del infierno.

-Estupendo, voy a hablar con Robert ahora mismo para que arregle tus billetes, documentación y todo el rollo de los viajes.

Más tarde, ya en mi habitación, continué llorando mientras intentaba conciliar el sueño. Oí cómo llamaban a la puerta y me dirigí a abrirla, antes eché un vistazo por la mirilla y ví que era un hombre con cara algo seria. Pregunté sin abrir quién era.

-Soy Robert, vengo a devolverte la documentación y quisiera hablar contigo.- Su tono era bastante serio.

Abrí la puerta secándome las lágrimas. Robert me miró y su expresión cambio un poco.

– Siento los inconvenientes causados, y a última hora.- Comencé a decir, medio sollozando. Él se quedó pensando qué decir, traía un discurso preparado lleno de recelos sobre mí.

-Toma.- Me entregó la documentación, la bolsa el tour.- Mañana a las 5:30 llaman para despertaros. Que descanses! Me miró una vez más y se fue.

3 comentarios sobre “Escapando del mundo cap 3

  1. Ese Robert .. Va de incógnito , cuando empiece Lucia a viajar ..Ajammm a Roberto se le va a caer la careta .. De chofer a guardia civil a punto de pasarte un control de "pollonemia" xdxdxdxd

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