Escapando del mundo Cap I: Final del trayecto

Capítulo I Final del Trayecto

Cerré los ojos mientras el avión comenzaba su ascenso, rumbo al primer destino que mi mente, en completo estado de aturdimiento, había escogido. Mientras ascendía, mi respiración se fue acompasando y sentí cómo mis pulmones volvían a llenarse de aire, a la vez que el dolor del pecho se iba reduciendo. Miré por la ventanilla como empezaba a amanecer y sentí el dolor de mis ojos inflamados por las lágrimas. Cada parte de mi cuerpo era una punzada del recuerdo del que estaba escapando. Llamaría el resto de mi vida a ese día, como “el día en que mi corazón estalló en diminutos fragmentos de cristal, clavándose en cada órgano vital”.

Abrí el bolso y miré mi rostro en el pequeño espejo de mano que llevaba, efectivamente, mi cara era la de un muerto en vida. Me sentía mareada, debería comer algo, pensé, pero era incapaz de tolerar ningún alimento, probablemente lo vomitaría. Oí a las azafatas que ya empezaban a servir el desayuno, me obligaría a ingerir algo.
 No quería montar un número entre el grupo de viaje organizado al que me había apuntado sin pensar; rumbo a “qué se yo dónde”. Miré el resguardo del billete y la pantalla de vuelo “Madrid-Praga” tiempo estimado de vuelo 2h:50 min. Cerré los ojos un momento y otra lágrima se deslizó por mi cara, sólo quiero dormir pensé, sumergirme en un sueño profundo y no despertar nunca.

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Me desperté de un salto en la cama, miré el despertador, tenía tres cuartos de hora para ducharme, arreglarme, cerrar la maleta y llegar a la estación que estaba a 20 minutos de casa.
 -No, no, no…- Cómo era posible que me hubiera quedado dormida el día más importante de mi vida. Volando me colé en los pantalones, camiseta, pañuelo, botas altas y cazadora. Lo mejor estaba por dentro, escogido con cuidado para él. Me miré de refilón al espejo mientras me pintaba, mis ojos brillaban…
– Vale, pese a las prisas estoy guapa.- Los pendientes me los fui colocando en el taxi camino a la estación.
 -Corra, por favor. Que no llego.

Respiré en mi asiento del tren, -cinco minutos, Dios. Bueno, ya está, voy camino de mi destino- pensé.
Estaba muy nerviosa, el corazón a mil, llevaba cinco meses chateando con un antiguo amigo del colegio, siempre nos habíamos sentidos atraídos el uno por el otro, pero nunca habíamos pasado de ahí. Cómo empezó todo, pensaba mientras miraba por la ventanilla del tren, de forma casual te unes a los treinta a tu antiguo instituto en una red social y empiezan a surgir millones de contactos, con sus vidas, sus líos y demás. Y ahí estaba Pedro, dos años mayor que yo, casado con una rubia resultona y para mi gusto un poco estiradilla y con cara de rancia. Desde el principio empezamos con bromas entre él y yo, hasta que un día empezamos a hablar por el privado sobre nuestras vidas. Yo acababa de salir de una relación nefasta y no quería ver a un hombre ni en pintura, me apoyó mucho, me escuchaba y nos fuimos convirtiendo en cómplices y confidentes. Pedro se encontraba en un momento de su vida en el que estaba decidiendo tener un hijo con su mujer, se sentía presionado por ella, yo le animaba a hacerlo pero él no estaba seguro de si quería formar una familia con su mujer. Me habló de ella, de sus problemas de sus distintas formas de ver la vida, etc.
Siempre empezaba sus conversaciones con un -¿Cómo estás hoy, Lucía?- Siempre atento y preocupado por mi estado. Yo bromeaba sobre mi estado fingiendo que vivía en una selva y según el día atacaba un animal u otro. Otros, simplemente, todo estaba tranquilo y en paz. Pronto se empezaron a hacer imprescindibles para mí nuestras conversaciones nocturnas, casi siempre desde la cama, y a la misma hora
-¿Cómo estás hoy, Lucía?
-Escuchando las olas romper.
-Lucía, he estado todo el día pensando en ti.
Sé que mi corazón cambio el ritmo, pero acostumbrada a la velocidad del chateo contesté sin apenas pensar.
-¿Por qué?
-Me paso horas mirando tu foto y la acaricio. Haces que mi corazón vaya más rápido cuando te pienso.
-A mí también me ocurre lo mismo.
-¿Dónde estás ahora?
-En la cama con la tablet.
-Deja que te imagine, te deseo, Lucía. ¿Qué llevas puesto?…
Sentí un calor horrible en el vientre y mis ojos brillaron de golpe.
-Un mini-short y una camiseta de tirantes.
-Te deseo de mil maneras diferentes, ven imagina conmigo. ¿Qué deseas?
-Deseo acercarme a ti poco a poco mirándote a los ojos. Quiero rozar tu cara, olerte.
-Voy a besarte los párpados y ver el brillo de tus ojos cuando los abras, me fascina tu mirada, resbalar con mis labios poco a poco hacia tu boca.
-Me atraes hacia tí, quiero sentir tu calor, sigue.
-Voy a rozarte los labios con los míos y te los chupo poco a poco.
-Envuelvo tu labio inferior entre los míos y tiro de él,  luego enredamos nuestras lenguas en una caricia contínua. Rózala.
-Voy a quitarte esos mini-shorts que llevas, y empezaré a besarte desde los pies, rozando la cara interior de tus muslos.
– voy a cerrar los ojos para sentirte.
-No cierres los ojos, mírame, quiero ver lo que me dicen y quiero que veas tú lo que yo veo.
-Veo tu cabeza enterrada entre mis muslos entreabiertos, y tu lengua, mmm, me produce descargas, la siento lamiendo todo, no puedo, se me cierran los ojos, acabas de entrar, estoy muy húmeda y caliente.
-Me gusta…Vas a sentir algo más que calor tengo ganas de entrar en ti.
-Ufff, sí ven.
-Ábrete bien de piernas, mi amor, y mírame, quiero ver tus ojos mientras me introduzco lentamente.
-Te siento tan dentro, empujas y ardo, me arqueo y empujas, dioss me encanta, humedeces todo, aprietas mis pechos y grito, gimo, ufff me estoy poniendo fatal.
-Sigue hablándome mientras te follo, ya noto toda tu humedad me has llenado la polla y me gusta sentirte así.
-Joder, no puedo hablar estoy muy excitada, te estoy sintiendo…
-Quiero que me la cojas con la boca mi amor a ver cómo lo haces.
-La sujeto con una mano, me gusta rozar tu glande tan suave con mi lengua, lo envuelvo en mi boca solo el glande y lo recorro con la lengua, te miro. Muevo mi mano acariciándote, la chupo por fuera, y empiezo a introducirla hasta el fondo de mi boca, los labios hacen presión sobre tu polla, mientras subo y bajo por ella.
-Toma amor siéntela toda.
“Señores pasajeros próxima parada Atocha….” Me desperté de mis ensoñaciones y recuerdos, preparada para encontrarme con él. “Final del trayecto, no olviden….”

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