La Habitación oscura

Y esta historia escrita un 10 de enero de 2013 comienza en una habitación y con esta canción…

Nunca lo supo…La noche, mi locura y el alcohol me llevaron hasta ti….

habitación
Al final del pasillo
Aquella noche era una de tantas noches en las que no podía dormir. Habíamos estado riendo y bebiendo los tres en el salón.
Tú sentado a mi lado en el sofá bebías y me mirabas apenas unos segundos. Segundos que eran suficientes para paralizar mi respiración. Mi marido, como siempre, hablaba de cosas sin razón. No suelo beber pero esa noche lo hice, sólo porque estabas tú, para que no se me notaran mis ganas por ti.

El vino, la absenta del corazón
Nos habíamos hecho el amor con la mirada y nada más.
Pero en esa locura de noche yo quería más.
 Nos fuimos a dormir, tú a tu cuarto al final de un largo pasillo, mi marido al nuestro y yo me quedé soñando en el sofá.
Mi cabeza daba vueltas por el alcohol y por ti. Deseaba que bajaras a hacerme el amor, ahí, en el sofá.
No venías y yo te deseaba como nunca antes me había pasado.
Me decidí…
De Puntillas

Temblando, con el corazón doliéndome de tanto latir, subí las escaleras, despacio y sin ruido. Oía ronquidos en mi cuarto, así que todo estaba bien. Y sin saber cómo se sostenían mis piernas recorrí ese largo pasillo hasta tu puerta. Abrí y cerré sin apenas ruido. Todo estaba muy oscuro. A tientas por la habitación me acerqué a tu cama y me senté.Dormías…Susurré tu nombre pero dormías.

La cabeza me seguía dando vueltas, la apoyé sobre tu pecho cubierto por las mantas. Sonreí por poder estar así.

Te quería a ti
Pero quería más, te quería a ti.
Pasé mis manos por tus brazos, dormías sin parte de arriba, y el contacto con tu piel me hizo arder.
Un poco de luz entraba por el balcón y vi tu rostro tranquilo. Mis manos se dirigieron hacia tu cara, suave y cálida, y vi tus labios. Los acaricié con mis dedos y me atreví a rozarlos con los míos.
Seguías durmiendo…
Suspiro de tu garganta

Mis labios húmedos deseaban a los tuyos y los recorrí con mi lengua para humedecerlos.

Oí un suspiro que salía de tu garganta y, agarrando mi cabeza, me empezaste a besar con pasión.
 Miradas entrelazadas y lenguas entrelazadas. Tu boca descendía por mi cuerpo, memorizando con tu saliva todo a su paso, mientras tus ojos no dejaban de mirarlo todo. Mis manos y labios te recorrían dejando surcos refrescantes en todo tu ser.
Tus manos se acercaron a mi punto del placer y al contacto de tus dedos todo mi cuerpo se arqueó. Notaste mi humedad y la quisiste probar, saboreándome a tu antojo, prisionera de tu lengua incisiva adentrándose sin compasión, ayudado por tus dedos que me destrozaban de placer.
Esa boca me devoraba y logró hacerme estallar entre pequeños gritos y convulsiones.
Bocas
Mi boca también deseaba tu piel, tu ser… deslicé mis manos por tu miembro suave y duro.
Deseaba tenerlo en mi boca y poco a poco lo fui lamiendo. Un gruñido tuyo bastó para introducirlo en mi boca y apretarlo con mis húmedos labios, mientras mi lengua lo recorría. Me sujetaste el pelo y supe que ya eras mio. Te derramaste con fuerza susurrando mi nombre.

Susurrando mi nombre
Más tarde, hiciste que me sentara sobre ti y me invadiste con tu cuerpo. Al principio nos mecíamos disfrutando de sentirnos. Tus manos apretaban mis pechos y los chupaban con fuerza. Mi cuerpo iba a estallar y mientras mis uñas se clavaban en tu espalda, comenzamos a bailar cada vez más rápido y con mayor intensidad.
Liberados

Finalmente, nos liberamos para siempre entre miles de gemidos, gritando nuestros nombres.

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