La lluvia de un niño

Lluvia de un niño
Lluvia de un niño
Caen las primeras lluvias del mes de Noviembre,
gotas salpicando alcohol,
marchitando a los recién nacidos crisantemos,
apagando los colores de la vida.
Llueve indiferencia y cobardía.
Las lluvias traen la ralentización del tiempo,
nada cambia,
eterna repetición del adiós,
vuelven los recuerdos a llenar los rostros de lágrimas,
con restos de óxido de tóxicos,
matando el alma anónima de una feliz bailarina.
 Se derraman sobre vidas inocentes,
quemando sus ojitos vivos con la verdad de la vida.
Destrozando los sueños de un inocente,
cargando sus espaldas de negros nubarrones.
niño abatido sobre la tumba de su madre,
niño que le ruega que libere su alma,
que la lápida es muy pesada para ese frágil cuerpo,
niño que con rabia golpea el mármol con sus pequeños puños,
solo, asustado, quebrado,
 gritando a su madre muerta,
¿por qué no liberas tu alma de esa oscura fosa?
¿por qué ese sacrificio sin sentido, madre?
 la acidez de las lágrimas que resquebrajan su rostro,
el tiempo se detiene al ruego de
 “Mamá tu alma será libre por siempre”,
y como si el poder de un pequeño cuerpecito pudiera desafiar las tormentas,
el cielo se abre mientras siente el beso de su madre en el rostro.
NO VI EM BRE

Lluvia Lenta-Gabriela Mistral

Esta agua medrosa y triste,
como un niño que padece,
antes de tocar la tierra
desfallece.

Quieto el árbol, quieto el viento,
¡y en el silencio estupendo,
este fino llanto amargo
cayendo!

El cielo es como un inmenso
corazón que se abre, amargo.
No llueve: es un sangrar lento
y largo.

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Gabriela Mistral

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