Miradas

Una mirada erótica es esa que eriza nuestra piel, 
como un viento que nos mece entre dulces caricias, 
y húmedos y ardientes besos.
 De noche, una Luna con dos caras contempla esta pasión,
 nos envuelve, se adentra, se estremece, gozamos, gemimos.
 Mientras me convierto en un ángel dulce entre tus caricias,
 o en un demonio hambriento de tu piel. 
Y te siento dentro, detenidos en un choque magnético de miradas vidriosas, 
enfrentadas a esa inevitable dulce muerte que nos deja exhaustos. 
Asoma un tímido sol rosado, 
mientras saciamos la sed de nuestros cuerpos. 
Tú nadando en mi mar, 
yo bailando aferrada a tus caderas. 
Bella danza de puereza y nobleza es la entrega.
 En un abrazo infinito termina mi sueño 
y mi deseo, tú.

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