Mis diversiones en twitter

Debo confesar, por si a alguno le ha pasado desapercibido, que tengo “gracias a Dios y a mi Cádiz” mucho sentido del humor. Aunque es la primera vez que me aventuro a escribir algo que pueda transmitiros “ese sense of humor”. Se acerca el veranillo, las terracitas, la playita, muchas cosas buenas, así que digo yo – ¿Para qué pensar en lo malo, con lo bonito que está todo?
 Y sobre todo yo, en mi playita hecha toda una sirena, que para eso es mi blog.
Enterremos las penas en la arena y después de año y medio en Twitter hablaré de lo bueno. 
¿Por qué abrí una cuenta en twitter? Principalmente y con candado para reírme de cómo se había vuelto el mundo de tonto, tras aparecer en wikipedia la muerte de Dani Martín tras una broma muy OBVIA en la que un mago en el Hormiguero le cortaba la cabeza. El programa TUVO que pedir disculpas, ante la estupidez humana, y Dani Martín tuvo que salir al mundo para que sus fans no llorasen porque seguía vivo. Gracias a Dios. Pero si vemos las fechas, claramente mi cuenta era otra y no la usaba. No entendía nada de twitter.
Ya con mi cuenta actual, empecé a seguir lo que me interesaba, cantantes, lecturas, filosofía, cosas así. Reitero, con candado. Ocurrió un segundo acontecimiento que me hizo seguir en Twitter que fue la metedura de pata de Remedios Cervantes en Quiere ser Millonario, los comentarios no tenían desperdicio. Y creo que empecé con 7 seguidores, cada vez que solicitaban amistad no sé cómo narices lo hacía que le daba a no aceptar, sin querer. La mayor parte del tiempo hablaba, escribía sola, ni sabía si me leían o no. Contestaba al aire tuits que pasaban y la mayoría de las veces malinterpretaba todo, me cogía unos cabreos tremendos. Con la cuenta que más me enfadaba era con filosofía, no soporto los enunciados absolutistas, de esto es así y punto. Porque no hay nada como la vida para enseñarte que las cosas son mutables y si no las cambias y punto.
No sabría decir exactamente la cantidad de libros que he leído, pero entre ellos apenas figuraba la poesía, los típicos que mandan en el colegio Becquer, Rubén Darío, Miguel Hernández, Lorca, Santa Teresa, alguno más, y ya por mi cuenta a Poe.
Así que con toda mi incultura poética, cada vez que veía esta frase de Rayuela de Julio Cortázar me salían espumarajos por la boca… “Era insegura, grosera, nada amorosa, vivía despeinada…” Aquí salían los complejos, insegura sip, grosera a veces, nada amorosa según con quien, vivía despeinada: esto, sin duda era lo peor, las que tienen el pelo rizado lo saben, somos unas incomprendidas por parte del sector cabello liso y planchado de peluquería. Y nunca a la moda porque hay que vender productos para el cabello y la mayoría de las mujeres lo tienen algo ondulado, salvo las asiáticas. Y por supuesto, muy pocas peluquerías saben dejarte bien el rizo. Te dejan como una Menina, y por ahí, no paso.
Poco a poco fui hablando con Charo, Roxana, de la luna, de frases de libros y ampliando seguidores a través de los odiosos Follow Friday. Tenía millones de complejos de timidez, cosas de mi vida sin resolver, etc.
Fuí creciendo como persona en twitter, me abrí, dispuesta a aprender, a superar a través de otras experiencias, a ser más tolerante, a ver el mundo como a mí me gusta lleno de matices.
Yo no escribía, compartía fotos que eran mis evasiones y les daba nombre. Poco a poco empezaron las interacciones en las que me divertía mucho dando el follón que es lo que más me gusta. Y ahora, me apena haber perdido eso. Mi idea era ser libre e independiente, como soy, ahora quizás más libre e independiente que antes, más segura, menos grosera, más amorosa e igual de despeinada o más. Personas que me arroparon Charo, personas de las que aprendí a superar Merche y Susan. Personas que me quitaron la vergüenza Ignacio, escuchando mis opiniones, metiéndome en algún lío que otro pero salvable con la consiguiente carga de autoestima.
Momentos duros que han creado un vínculo el descarrilamiento del tren en vísperas de Santiago, me unió a Anna, fue duro estar ahí porque la televisión no decía nada.
Hasta que me encontré con los trolles tuiteros no tuve problemas con nadie, simplemente era yo con mis historias y mi vida, con mis filias y fobias, con mis tontéos en abierto y nada más.
Uno de los momentos más divertidos y ahora, con el paso del tiempo, gratificantes fue el debate que tuve con mi hermano motero sobre las femme en el Congreso, me salió el plumero y el viento ese día, pero expuse mis ideas con libertad y él las suyas, realmente es una buena persona aunque pensemos diferente, bien sabemos que había cizañeras de por medio. Abrazos si aún me lees.
Errores y meteduras de pata millones, de ahí que empecé a escribir el Diario de Sirena Jones, nunca he ido de perfecta por la vida, y soy yo la primera que se ríe de mí. Por eso no suelo abrir mi archivo de twitter porque me da la risa.
Jamás pensé que me enfrentaría a una revista el día de la violencia de género, no porque yo sea víctima sino porque lo he vivido en la familia, y salió la espontánea que llevo dentro diciéndoles que dejaran de hablarnos de moda y sacaran un artículo sobre el tema. Tal vez me oyeron o me entendieron porque rápidamente sacaron tuits al respecto. Por eso, cuando algo sea correcto no dudéis en hacerlo.
Me he reído muchísimo y el día que me vaya me acordaré de las risas.
De las sonrisas que regaláis.

Las risas de los DM me las reservo en derechos de autor.

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