Nunca te olvidaré

Nunca te olvidaré, no es un adiós, es el momento de darte las gracias, corazón.
Te paseé por mis infiernos sin pedir permiso,
te quemé, te abrasé, te herí.
Te mostré el camino de la luz para alejarte en mi oscuridad.
Alcé la espada de la crueldad contra tu mano extendida.
Grité tu nombre al viento al borde del precipicio,
 tus brazos me recogieron hecha pedazos de sueños rotos.
Nunca te olvidaré, has sido la raíz que ha sostenido mi tallo
y mis ramas zarandeadas todo este tiempo.
Quizás sea tarde para cambiar un penoso pasado,
 jamás para olvidar que tú estuviste a mi lado.
Has llorado mis lágrimas en silencio
y has ahogado mis gritos en tu pecho.
Si aquello no fue amor, nada entiendo de este mundo.
Has sido lo más extraordinario dentro de este infierno.
Ahora, debo contarte que ya no me duele el corazón
apuñalado por el dolor.
Debo decirte que,
aunque resbale alguna lágrima no resuelta,
respiro el olor del mundo y contemplo la belleza en cada esquina.
No conozco a nadie que se haya entregado tanto
como tu alma y la mía.
Tengo lo que más quiero conmigo,
tu corazón y mi libertad.
Detén este corazón que se va de mí,
buscando posarse en ti.
Guárdalo porque es tuyo lo que sale de este pequeño latido.
Nada somos, sólo humanos,
amor, nada más que humanos.

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