Solo hablan de verdad aquellos que mucho han mentido

Me declaro a mi misma mentirosa redimida, y digo redimida porque sé, ahora lo sé, tras años de muchas mentiras, que sólo la verdad te hace libre.
Mi verdad de ahora es vital, es mi símbolo de libertad.
“Seré siempre libre, salvo que el miedo me amordace para luego liberarme en un torrente de verdades”
El miedo, el pánico y el terror me hicieron esclava de la mentira.
Con mi cara de niña buena, pecosa, y mi franca sonrisa, 
vivía rodeada de mentiras creadas por el miedo.
Miedo ¿a qué? Diría que miedo a todo.
Mi mundo se derrumbó, haciéndose escombros durante muchos largos y tristes años,
estar rodeada de gente y que nadie fuera capaz de ver cómo me ahogaba detrás de mis ojos.
Adoctrinada en fingir sin duda alguna, a no confiar en nadie, y mis grandes dotes para el teatro, daba la sensación de que mi vida era maravillosa, pese a las lágrimas que derramaba.
 hasta que un día se convirtieron en riadas diarias.
Rodeada de gente y, a la vez, tan sola.
“Tan invisible era que nadie me veía llorar”
Una década sola, sobreviviendo o más bien muriendo, realmente, buscando vivir, tratando de librarme de aquellos miedos que cada día y en cada etapa de la vida se hacían más intensos.
Era muy joven cuando empezó aquella pesadilla in crescendo en la que temblaba,
¿una década callada, mintiendo?
La respuesta es no.
No, no y no.
¿has confiado en alguien alguna vez?
La respuesta es sí, sin duda.
Vivía rodeada de personas tan egoístas y pagadas de sí mismas, que no hicieron nada,
absolutamente nada, obligándome a fingir más y más, a vivir completamente sola y aislada de todo.
“Si yo quería ser invisible, ¿por qué me miraste tú?”
Suplicando entre lágrimas una ayuda, que era desoída y tapada.
Con la careta puesta diez años hasta que ya solo lloraba y me ahogaba,
hasta que ya ni escuchaba, ni hablaba, ni pensaba.
¿Sabéis la impotencia que se siente cuando no se puede pensar?
Sientes un miedo frío seco y paralizante y sabes que tu mente se ha quebrado por completo.
Y un fogonazo asalta tu cabeza y el único pensamiento que tienes es
“me voy a quedar así, para siempre”.
Y pasas meses oyendo consejos, que no puedes comprender porque tu cabeza no funciona,
estás entre la niebla, el sonido es lejano, y creo que sólo lloras.
A veces te asfixias, no es metáfora, te asfixias, y no sabes por qué no entra el aire en tus pulmones, y quieres respirar y no puedes, gritas pidiendo auxilio y finalmente vuelves a respirar.
Ansiedad, la llaman. Puta asfixia la llamaría yo.
Mientras te has convertido en una muerta en vida , el mundo sigue, las relaciones siguen, los comentarios aumentan proporcionalmente a tu estado de deterioro en determinadas personas que carecen de humanidad. 
Un día empiezas a hablar, a romper el silencio, a contar la verdad, verdad a goteo, porque han matado tu esperanza, han destruido totalmente tu confianza en las personas, tampoco te fías de ti misma en ese estado de pseudomuerte, llegas a casa afónica porque hacía mucho que no hablabas de verdad.
Y te vas a haciendo fuerte a base de verdad, a base de lucha, a base de rechazar por completo que tu mente no pueda pensar, y recuerdas palabra a palabra, cada consejo ofrecido en estado zombie, lo retienes, lo analizas y te pones a trabajar en tu reconstrucción de vida para no ser un vegetal.
A la vez enfrentas a tu entorno a la verdad y todo se va adaptando.
Te curas, eres feliz y rechazas por encima de todo ¿la mentira?
No se rechaza la mentira, porque todos mentimos.
Se rechaza que por miedo tengas que volver a mentir.
Volver a ser esclavo del miedo de la mentira.
Convirtiéndote, a veces, en justiciera de los que amedrentan a otros con mentiras porque los tienen sometidos a miedo o chantaje.
“El miedo es el grito más silencioso del alma.”
“El miedo es lo único que nos impide ser libres”
Miedo, mentira, esclavitud,
Paz, verdad, libertad. 

Deja un comentario