Soy el agua, sé tú la llama.


Fina cortina de agua sobre el mar, compone música en ondas bajas, en notas altas que simulan saltos hasta las nubes. 

Sopla aire, extiende la fragancia de la rosa convirtiéndola en fuego que no se extinga.

Soy el agua, sé tú la llama. 

 El agua es cálida cuando la ha besado el sol, y a veces La Luna ilumina mi eterno nadar, acercándose a besar el mar.

Me he visto a mí misma reflejada en aquellas aguas, subida a las rocas, cantando al mar y liderando a las gaviotas.

Agua
Cerca del lago

Cada día te acercas al lago, a la misma hora para intentar encontrarme entre las aguas.

 Y así, cada noche, me presentó ante ti. Me sumerjo en tus aguas para que me ames.

Me enseñas los caminos de la tierra, abiertos, tortuosos, bellos. Te muestro el espejo del agua y donde no llega luz.

Tú
Soy el agua, tú la llama

Me baño en tu libro, dejo que la tinta de tus letras húmedas se mezclen con el agua, tiñendo mi ser con tu palabra escrita.

Humedeces hasta mis ojos cuando me amas. Se tornan cristal de agua.

Si son ojos prendiendo mis llamas, si son manos desnudándome las ganas. Si son bocas que nadan profundas aguas. 

 Dime que es normal este fuego que me abrasa entre las gélidas aguas.

 

“El agua es la cosa más suave, aún así puede penetrar tierra y montañas. Esto muestra claramente el principio de que la suavidad supera la dureza.”

Lao-Tse

 

Deja un comentario