Volver a ser fría

Quiero volver a ser fría,

a que se me congele el alma y el corazón,
para que solo mande la mente,
necesito volver a ser fría.
Agotada de sentir con toda el alma,
mi corazón se arrastra por las paredes del pecho,
llorando sangre hasta volverme anémica, 
mi mente acribillada con imágenes de dolor,
con letras de dolor,
martillean mis sienes y se me caen los párpados.
Cansada de mal dormir y de soñar demasiado,
necesito un frío que paralice todo,
que me anestesie el sufrimiento y se congele,
al menos, unas horas.
Quiero cerrar los ojos y no sentir dentro del pecho
que todo está mal,
mientras mi mente inquieta no para de intentar pensar por ti,
mudarme a tu piel en la distancia,
 y ser capaz de verte.
Verte cansado hasta la saciedad que siento yo,
verte luchando agotado por mostrar sonrisas y abrazos,
verte lidiando con la vida que no da respiro.
Esfuerzos sin apenas fuerzas,
que nadie entiende y exigen.
A los que siempre dan siempre se les exige dar,
olvidando que, a veces, se necesitan dar a sí mismos primero.
Por eso, sin apenas saber lo que escribo,
he decidido volver a ser fría,
tocarte con mi mano pequeña y congelarte a distancia,
para que no sufras más.
Y, cuando hayamos descansado,
 podernos descongelar a besos el corazón.

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